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Terapia de Flores de Bach en el trastorno de hiperactividad

La hiperactividad es un trastorno de la conducta de los niños, descrito por primera vez en 1902, por Still. Se trata de niños que desarrollan una intensa actividad motora, que se mueven continuamente, sin que toda esta actividad tenga un propósito. Van de un lado para otro, pudiendo comenzar alguna tarea, pero que abandonan rápidamente para comenzar otra, que a su vez, vuelven a dejar inacabada.

Esta hiperactividad aumenta cuando están en presencia de otras personas, especialmente con las que no mantienen relaciones frecuentes. Por el contrario, disminuye la actividad cuando están solos.

Causas de la hiperactividad infantil

La hiperactividad infantil es bastante frecuente. Se calcula que afecta aproximadamente a un 3 por ciento de los niños menores de siete años y es más común en niños que en niñas (se da en 4 niños por cada niña). En el año 1914, el doctor Tredgold argumentó que las causas se deben a una disfunción cerebral mínima, una encefalitis letárgica en la cual queda afectada el área del comportamiento, de ahí la consecuente hipercinesia compensatoria; explosividad en la actividad voluntaria, impulsividad orgánica e incapacidad de estarse quietos.

Los indicadores de hiperactividad según la edad del niño

De 0 a 2 años. Descargas clónicas durante el sueño, problemas en el ritmo del sueño y durante la comida, períodos cortos de sueño y despertar sobresaltado, resistencia a los cuidados habituales, reactividad elevada a los estímulos auditivos e irritabilidad.

– De 2 a 3 años. Inmadurez en el lenguaje expresivo, actividad motora excesiva, escasa conciencia de peligro y propensión a sufrir numerosos accidentes.

– De 4 a 5 años. Problemas de adaptación social, desobediencia y dificultades en el seguimiento de normas.

– A partir de 6 años. Impulsividad, déficit de atención, fracaso escolar, comportamientos antisociales y problemas de adaptación social.

Síntomas en un niño hiperactivo

Los síntomas pueden ser clasificados según el déficit de atención, hiperactividad e impulsividad:

1. Dificultad para resistir a la distracción.

2. Dificultad para mantener la atención en una tarea larga y dificultad para atender selectivamente.

3. Dificultad para explorar estímulos complejos de una manera ordenada.

4. Actividad motora excesiva o inapropiada.

5. Dificultad para acabar tareas ya empezadas.

6. Dificultad para mantenerse sentados y/o quietos en una silla.

7. Presencia de conductas disruptivas (con carácter destructivo).

8. Incapacidad para inhibir conductas: dicen siempre lo que piensan, no se reprimen.

9. Incapacidad para aplazar las cosas gratificantes: no pueden dejar de hacer las cosas que les gusta en primer lugar y aplazan todo lo que pueden los deberes y obligaciones. Siempre acaban haciendo primero aquello que quieren.

10. Impulsividad cognitiva: precipitación, incluso a nivel de pensamiento. En los juegos es fácil ganarles por este motivo, pues no piensan las cosas dos veces antes de actuar, no prevén, e incluso contestan a las preguntas antes de que se formulen.

La infancia es una etapa sumamente difícil y llena de cambios, tanto para el niño como para los padres. Es importante ubicar los acontecimientos más significativos y relevantes de esta etapa para poder, de alguna manera, ayudar  tanto a los niños como a los padres, a enfrentarlas con mas conciencia y bienestar.

Tipos de tratamientos

El tratamiento psicoterapéutico está destinado a mejorar el ambiente familiar y escolar, favoreciendo una mejor integración del niño a la vez, que se le aplican técnicas de modificación de conducta.

El tratamiento cognitivo se basa en el planteamiento de la realización de tareas, donde el niño aprende a planificar sus actos y mejora su lenguaje interno. A partir de los 7 años, el lenguaje interno asume un papel de autorregulación, que estos niños no tienen tan desarrollado. Para la realización de cualquier tarea se le enseña a valorar primero todas las posibilidades de la misma, a concentrarse y a comprobar los resultados parciales y globales una vez finalizada.

El tratamieto con  flores de Bach ofrece un apoyo natural e inocuo para estas etapas. Es importante recalcar que las flores ayudan a sacar las virtudes que necesiten, ya sea los padres o los niños, pero no van a modificar la esencia de ninguno de ellos.

Los niños responden muy rápidamente al tratamiento floral, al no estar estructurados como los adultos. Es interesante y deseable evitar en los niños la instalación de patrones de conducta que se puedan volver rígidos y transformarse  luego en situaciones conflictivas mas abarcadoras.

Aquellos con síntomas agudos, como miedo a determinada situación circunstancial, celos por el nacimiento de un hermanito, etc. , reaccionan a los remedios florales en no mas de tres días a partir del comienzo de tomar su formula. En estos casos, la misma puede interrumpir después de finalizado el primer frasco si la situación se encuentra superada.

En caso de situaciones crónicas como, por ejemplo, síntomas psicosomáticos, el tratamiento debe ser a mas largo plazo e incluir por lo menos a uno de los padres, para romper el circulo vicioso seguramente creado a partir de los síntomas durante un espacio de tiempo mas prolongado.

Para indicar las flores a niños pequeños hay que dar preferencia a la observación de la conducta. Sea a través de la madre, de una persona que esta con él o del terapeuta. ¿Como juega?, ¿se fastidia cuando no puede armar un juego como lo desea?, ¿pierde el interés con facilidad?, ¿lo tira todo?, ¿llora y busca refugio en alguien?, ¿pide ayuda para lograr lo que se propone?, ¿es paciente, cuidadoso?, ¿es muy sensible?, ¿es posesivo, comparte su juego?, ¿es independiente o muy dependiente?, este tipo de preguntas nos van guiando hacia adonde va el niño, y que formula podemos preparar.

fuente: guiainfantil.com y flowersociety.org

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Eneagrama

Qué es el Eneagrama

El Eneagrama es una guía de la conducta humana que perfila nueve tipos diferentes de estilos de personalidad o patrones de conducta. Ofrece una hoja de ruta para que cada persona pueda mejorar, crecer y desarrollarse, consiguiendo la satisfacción que produce superar las limitaciones del caracter .

El propósito principal del Eneagrama es revelar el tipo al que pertenecemos cada uno, descubriendo así nuestro mandato interno y entender la motivación de muchas de nuestras actitudes y las de quienes nos rodean. El Eneagrama es una herramienta de mayor autoconocimiento de muchas de nuestras reacciones inconscientes.

El camino del Eneagrama debe ser recorrido personalmente: podemos recibir sugerencias y escuchar a los demás, pero sólo el estudio de las características de cada eneatipo en nuestra personalidad, nos ayudará a reconocer que número somos.

El Eneagrama no pretender ser una jaula que aprisiona encasillándonos en un número, debemos contemplarlo como una oportunidad de conocernos que nos lleve de la inconsciencia a la consciencia y que permita liberarnos de ciertas ataduras.

En que te ayuda el Eneagrama

El propósito es conocerse a sí mismo, y el método de auto-observación, es el mejor camino ara ello. El Eneagrama permite observar el interior de uno, siendo un mapa extraordinariamente bueno para ello, aunque no puede reemplazar el paisaje de lo que es real.

Podemos acercarnos al Eneagrama cuando queramos responder a la pregunta esencial de quiénes somos en realidad, más allá de la genética que heredamos, del nombre que nos pusieron, de las sucesivas identificaciones que vamos adquiriendo a lo largo de los años y de la “máscara” o “persona” en que nos hemos ido convirtiendo.

La psicología de los Eneatipos ayuda a mirarnos hacia dentro para conocer nuestros aspectos más limitadores, nuestros puntos ciegos, nuestras reacciones inconscientes, fijadas en nuestra personalidad sin que nos demos cuenta entorpeciendo el desarrollo de una vida actual plena y armoniosa.

“Cada persona desarrolla un estilo de personalidad para compensar la falta, el vacío ontológico que se sitúa en el corazón del ego.” Oscar Ichazo

Como se interpreta el Eneagrama

Según el área del cerebro que utilicemos como timón de nuestra personalidad, podemos distinguir tres personalidades básicas simbolizadas en los vértices del triángulo central del Eneagrama que contiene los Eneatipos 3, 9 y 6, estas personalidades primarias o básicas crean por combinación con los otros vértices del triángulo el resto de las personalidades del Eneagrama y representan los tres centros de las tres Tríadas.

Tríada del Instinto

Corresponde a personas de carácter visceral, que reaccionan instintivamente desde su cerebro reptiliano. La pasión o impulso básico de reacción de estas personas es la Ira. En el centro de esta Tríada tenemos al Eneatipo 9 y a sus costados los Eneatipos 8 y 1.
Los instintos más básicos de supervivencia se relacionan con el hacer. Estos temperamentos suelen estar focalizadas en el presente, que es donde los instintos nos dicen qué hacer para conseguir la supervivencia.

Las personas que reaccionan fundamentalmente desde su cerebro reptiliano, lo hacen impulsadas por la Ira, entendida como la respuesta visceral natural ante la amenaza que afecta la supervivencia, la defensa territorial o de grupo.

Las nueve pasiones, basadas en otras tantas distorsiones cognitivas, generan nueve tipos de carácter y en el Eneagrama se convierten en nueve formas personales de buscar el núcleo del verdadero Yo y observarlo.

La Tríada del instinto está formada por los tipos ocho, nueve y uno. La pasión básica es la IRA. Intentan usar su voluntad para influir en el mundo. Temen ser dominados o explotados. Se vuelcan a la gestión y se orientan al presente.

 La Tríada del sentimiento

Corresponde a personas de carácter emocional que reaccionan desde el sentimiento, que corresponde al cerebro límbico y cuya pasión o impulso básico es la imagen propia, entendiendo por imagen la construcción emocional que hacemos de nuestra personalidad, con el fin de sentirnos dignos de ser amados. En el centro de esta Tríada tenemos al Eneatipo 3 y a sus costados los Eneatipos 2 y 4. Estas personalidades están impulsadas por el sentir emotivo, y suelen vivir más en el pasado que en el ahora, que es donde evalúan el resultado de sus esfuerzos por ser amados.

Los Eneatipos que pertenecen a la Tríada de las emociones basan sus acciones y ideologías en sus sentimientos, dando mucha importancia a las relaciones y buscan sentirse amados.
La Tríada del sentimiento está formada por los tipos dos, tres y cuatro. Su pasión básica es la VERGÜENZA, como sentimiento de falta de valía y autoestima.

Tríada del Pensamiento

Corresponde a personas de carácter intelectual que reaccionan desde el pensamiento, que corresponde al cerebro neocórtex y cuya pasión o impulso básico es el miedo, entendido por miedo como el temor a no contar con los recursos necesarios para enfrentar la existencia. En el centro de esta Tríada tenemos al Eneatipo 6 y a sus costados los Eneatipos 5 y 7.

Estas personalidades están impulsadas por el pensar y suelen estar más en el futuro que en el presente, anticipando nuevos y posibles escenarios.
La Tríada del pensamiento está formada por los tipos cinco, seis y siete. Su pasión básica es el MIEDO, como sentimiento de falta de valía.

Eneatipos de personalidad

  1. El iracundo, que algunos autores prefieren llamar “perfeccionista”, “reformador”, o “emprendedor“, según el énfasis puesto en uno u otro aspecto de la personalidad, mientras que otros se limitan a llamarle “patrón uno” de comportamiento, parte de un cierto nivel de resentimiento, pero no acostumbra a ser una persona violenta, aunque perfeccionista y obsesiva, apegada a las reglas y a cómo debería ser el mundo. La inflexibilidad es uno de sus rasgos. Su ira contenida hace que, paradójicamente, suela mostrarse como persona educada y, a veces, flemática.
  1. El orgulloso, “ayudador”, “altruista”, “colaborador”, “auxiliador”, o “patrón dos”, no es el tipo de personas que conocemos como orgullosas, sino altamente emocional, seductor e inmerso en un mundo de falsa abundancia que se manifiesta en un exceso de dadivosidad y adulación, tal vez de excesivo amor superficial, a la espera de reciprocidad, casi nunca pedida. Suele querer ser centro de atención, por lo que, a veces, resulta algo histriónico.
  1. El vanidoso, “motivador”, “ejecutor”, “luchador”, “triunfador”, “mantenedor del status”, “productor”, “ejecutante” o “patrón tres”, no tiene por qué ser una persona atildada, sino fundamentalmente pendiente de la mirada ajena para recibir aprobación y conformar de este modo una identidad. Suele adaptarse como el camaleón, siempre sensible al cambio del viento y a los colores del entorno. Su meta podría ser estar de moda o triunfar en cualquier medio social.
  1. El envidioso, “artista”, “romántico”, “individualista”, o “patrón cuatro”, basado en la melancolía y en la insatisfacción permanente, sufre para evitar la recriminación, la competencia y la responsabilidad. Suele encontrarse a gusto en el papel de víctima. Por su extremada sensibilidad es capaz de captar el sufrimiento ajeno, solidarizarse incluso con él y, por ello considerarse a veces superior en su fuero interno, pues sabe que los demás no pueden alcanzar tan fácilmente su profundidad de sentimientos.
  1. El avaro, “pensador”, “observador”, “investigador” o “patrón cinco”, parte de un falso desapego, que limita la expresión de sus emociones al mínimo, así como sus relaciones sociales. Suele ser indiferente a la crítica y a las alabanzas ajenas, ya que le cuesta tanto dar como recibir. Su aspecto exterior es distante y frío. En el fondo busca el conocimiento a través de la observación y el análisis, pues se encuentra más a gusto en el mundo mental que en el universo de los sentimientos o en el plano de la acción.
  1. El miedoso, “leal”, “abogado del diablo”, “soldado”, “héroe”, “escéptico”, “solucionador” o “patrón seis”, le gusta controlar su entorno, anticipar todos los problemas, tener las soluciones de antemano, para no verse sorprendido. Basado en una cierta cobardía y desconfianza ante el mundo, algunas veces se convierte en un “valiente compulsivo” que huye hacia delante como actitud contra fóbica frente a lo que teme. Inseguro y desconfiado puede convertirse en un racionalista que duda de su propia duda. Suele poseer un fino olfato para detectar la falsedad, el engaño y la mentira.
  1. El goloso, “generalista”, “epicúreo”, “optimista”, “visionario”, “aventurero” o “patrón siete”, que tiene como base la planificación y la auto indulgencia, no lo es principalmente de comida, sino de experiencias, de amistades y de conocimientos. Huye fundamentalmente del dolor, por lo que suele intentar ser positivo y tener solución para todo. Optimista por naturaleza suele encontrar el lado ventajoso de cualquier situación, perdiéndose así la riqueza del lado oscuro de la luna.
  1. El lujurioso, “jefe”, “desafiador”, “protector”, “cabecilla”, “asertivo” o “patrón ocho”, basado en la venganza y el castigo, parece el más antisocial de todos los caracteres; suele definirse por su impetuosidad arrogante y su ausencia aparente de sentimiento de culpa. Para él, la vida no tiene sentido sin intensidad. Se encuentra mejor en la acción que en la reflexión y puede llegar a ser un excelente líder al que los que le rodean seguirán por su arrojo.
  1. El indolente o perezoso, “pacificador”, “mediador”, “amante” o “patrón nueve”, no es forzosamente una persona inactiva, sino que antepone las necesidades de los demás a las propias, ya que se ha acostumbrado a “olvidarse de sí” en una especie de insensibilización a su propio dolor. Sobre adaptado y complaciente, se le reconoce por su servicialidad compulsiva. Son excelente mediadores, pues soportan con dificultad el conflicto y la confrontación.

Que Eneatipo soy

No existe un Eneatipo mejor que otro, todos tienen bonitas cualidades que contribuyen a la sociedad, es por eso, que el crecer como personas no nos aleja de nuestro Eneatipo, sino que nos lleva a vivirlo en armonía y plenitud en su variante sana, disfrutando plenamente nuestra personalidad.

Reconocernos en un número no debe ser en caso alguno la meta de este viaje a nuestro interior. Todos los números habitan dentro de nosotros esperando que se den las condiciones propicias para manifestarse. Podemos entender el Eneagrama como un trayecto, en la cual vamos creciendo como personas al incorporar a nuestra personalidad aspectos que solemos negar y rechazar, cuando insistimos en definirnos como seres estáticos.

Cada eneatipo nos aporta algo y cada uno tiene una enseñanza para regalarnos, privarnos de una de ellas, negándola o enjuiciando, sólo nos privará de engrandecer nuestra personalidad.

En el camino de reconocernos es interesante ir integrando aquellos rasgos que hemos estado negando por mucho tiempo.

Al preguntarte, que numero soy en el Eneagrama, a menudo se nos suele armar una tremenda confusión al escoger entre las descripciones y hacer los test.

Al contestar los cuestionarios solemos responder según la imagen idealizada que tenemos sobre cómo deberíamos ser, por eso, que más que compartir y ver cómo actúa un determinado número, es recomendable observar cuáles son las motivaciones que lo llevan a actuar de tal o cual manera. Obsérvate durante un tiempo y abre los cinco sentidos para percibir como actúas en las situaciones de estrés.

Consejos útiles a la hora de intentar identificar tu Eneatipo

Para identificarnos con un Eneatipo se recomienda, primeramente, el consejo de alguien experimentado es esta herramienta ya que cada uno de nosotros puede sentirse representado con muchos aspectos de todos los Eneatipos y que esas facetas pueden manifestarse en distintas etapas y circunstancias de la vida.

Frases para cada Eneatipo

El Uno: debo hacer lo correcto

El Dos: debo ayudar al prójimo

El Tres: debo tener éxito

El Cuatro: debo ser especial.

El Cinco: debo aprender mucho.

El Seis: debo cumplir con mi deber

El Siete: debo ser feliz

El Ocho: debo ser fuerte

El Nueve: debo vivir en armonía

Que significan las flechas del Eneagrama

ENEAGRAMA 3Si echamos un vistazo la figura del Eneagrama podemos ver que cada número está conectado a otros dos mediante un par de líneas que cruzan el círculo, estas son las líneas llamadas de integración y desintegración.

El número 1 se integra al 7 y se desintegra al 4.

El número 2 se integra al 4 y se desintegra al 8.

El número 3 se integra al 6 y se desintegra al 9.

El número 4 se integra al 1 y se desintegra al 2.

El número 5 se integra al 8 y se desintegra al 7.

El número 6 se integra al 9 y se desintegra al 3.

El número 7 se integra al 5 y se desintegra al 1.

El número 8 se integra al 2 y se desintegra al 5.

El número 9 se integra al 3 y se desintegra al 6.

Eneatipos y subtipos

Un subtipo podría traducirse como

“Aquello que es lo más importante para mí en la vida”

Dentro del centro instintivo, el Eneagrama distingue tres instintos o impulsos primarios: el Sexual, el Social y el instinto de Auto-conservación
El subtipo implica sobre-desarrollar un área de la vida, mientras que, al mismo tiempo, existe otra área eclipsada y subdesarrollada. Constantemente nuestra atención y energía se enfoca de manera inconsciente hacia el “área problema”, es decir hacia el subtipo dominante.

Subtipo de Auto-conservación: “Yo”

Deseo de sentirse seguro. Se refiere a cómo cuidamos de nosotros mismos. Personas continuamente preocupadas, así sea de forma sutil, con lo esencial para vivir: Alimento, salud, refugio, seguridad y comodidad física, hogar, dinero y estabilidad. Ponen la atención en buscar las condiciones óptimas para sentirse bien, se preocupan por su propio bienestar.

Subtipo Sexual o Intimo: “Tú y Yo”

Deseo de intimidad o de sexualidad. Relaciones estrechas uno-a-uno. Enfocados en si son deseables y atractivos para los demás. Coexiste una búsqueda personal de situaciones emocionalmente intensas. Les atrae el contacto íntimo, tanto una conversación profunda con una persona fascinante como en una relación sexual. Buscan constantemente una pareja -su media naranja- y si la tienen desean estar con ella. Buscan la solución a sus problemas en “algo” externo que los complete y llene. Pueden llegar a obsesionarse con ese “algo” y descuidar otras necesidades

Subtipo Social: “Todos Nosotros”

Deseo de interactuar con otros. Actividad Comunitaria. Existe un gran interés por caer bien a los demás y por pertenecer a un grupo de referencia o apoyo. Les preocupa ser aceptados y obtener una posición de privilegio o de reconocimiento dentro de su grupo, familia o trabajo. Les gusta la diversión general.

Eneatipos Famosos (películas)

Otra forma de conocer la psicología de los Eneatipos

Eneatipo 1: “Los Miserables”, el inspector

Eneatipo 2: “Mujeres desesperadas”, varias de las protagonistas

Eneatipo 3: “Zoolander”, Derek

Eneatipo 4: “Entre Tinieblas”, Yolanda, la protagonista

Eneatipo 5: “El perfume”, Jean-Baptiste Grenouille

Eneatipo 6: “Rambo”, Silvester Stallone

Eneatipo 7: “La vida es bella”, Roberto Benigni

Eneatipo 8: “Beethoven” Charles Grodin

Eneatipo 9: “El diario de Bridget Jones” Renée Zellweger

Quien inventó el Eneagrama

Lo que conocemos del Eneagrama actualmente tuvo su inicio con George Gurdjieff, Rusia 1877. El Cuarto Camino. Conocimiento del maestro subsistido hasta nuestros días. El Eneagrama ingresó en la cultura occidental a través de las Escuelas de Gurdjieff, quien trabajó con sufíes y otros seminarios tradicionales de conocimiento esotérico en oriente.

Se atribuye el conocimiento del Eneagrama sufí en círculos académicos, a Oscar Ichazo primero en Chile, de donde es originario y luego en EEUU. Ichazo se educó en Bolivia y Perú y fue introducido en la tradición sufí del Eneagrama por un hombre cuyo nombre él prefirió no revelar. Algunos años después Ichazo cautivó la atención de algunos miembros de Esalen (California), entre los que se encontraban Claudio Naranjo, psiquiatra chileno y creador del Instituto SAT (Seekers After Truth – Buscadores de la Verdad-), O`Leary, Helen Palmer y otros prestigiosos especialistas que actualmente enseñan este conocimiento.

Se trata de un diagrama, de una estrella de nueve puntas (Eneas = Nueve) que puede ser utilizado para trazar el proceso de cualquier acontecimiento, desde su principio y a través de todas las etapas de progreso de dicho evento en el mundo material, pero aquí nuestra orientación es psicológica y está aplicada al estudio del carácter humano.

Que es un Eneagrama y para que sirve

El trabajo con el Eneagrama se inicia con la visión del ser humano comprendido como una unidad esencial, esta unidad es representada por el círculo exterior que envuelve la estrella. Esta totalidad se muestra a través de tres aspectos que nos llegan por vía genética y se acaban de conformar con las relaciones familiares y socioculturales de los diversos ambientes en los que vivimos.
Estos centros, de los que parten todas nuestras vivencias son los llamados Instintivo, Emocional y Cognitivo.

Cada una de estas zonas, gobierna ciertas respuestas de nuestra personalidad que se pueden clasificar como reacciones “instintivas”, “emocionales” o “intelectuales. Cada uno de estos centros posibilita experiencias muy diferentes y a la vez complementarias.

ENEAGRAMA Los seres humanos poseemos este cerebro trino y tenemos reacciones instintivas, emocionales e intelectuales, pero parece que, al configurar nuestra personalidad, hay una de sus partes que usamos preferentemente y esa sería la que rige nuestras reacciones más automáticas; obviamente funcionamos en base a las tres partes del cerebro, pero uno de estos comportamientos gobernaría o se adelantaría en reacción a los otros.
De esta forma, hay personas que reaccionan desde las vísceras, (reacciones instintivas); otras desde el corazón, (reacciones emocionales); y otras desde la cabeza, (reacciones intelectuales).

Centro Instintivo

Ubicado en la zona del bajo vientre, es la zona del instinto, de la supervivencia que hemos heredado de nuestros ancestros los reptiles. También tenemos una parte de nuestro cerebro, llamada justamente “cerebro reptiliano” que es la más primaria.
Aquí encontramos también los órganos sexuales para la reproducción y todo lo sensual y sexual se deriva de este centro, aquí las necesidades están orientadas a la vida y a la supervivencia de la especie.
En este cerebro se desarrolla el sentido de la delimitación territorial y la programación rutinaria básica de supervivencia, como son conseguir alimento y refugio.

Estas características suponen que es aquí donde se desarrolla el origen de los comportamientos obsesivos y rutinarios, el carácter conservador y poco afín a los cambios.

Centro Emocional

Las emociones son nuestro lenguaje relacional. Nuestro sistema límbico controla las respuestas emocionales asociadas a nuestro quehacer.

Con la aparición de los mamíferos sobre el planeta, hubo un crecimiento explosivo de algunas regiones del cerebro reptiliano que posibilitaron la formación del segundo cerebro, el límbico, y con él la posibilidad de sentir y expresar emociones.
Las emociones las solemos ubicar en la zona de nuestro corazón físico. Esta parte del cerebro modula funciones específicas, que le permiten al animal distinguir entre lo agradable y lo desagradable

Centro Cognitivo

En el neocórtex residen funciones más complejas, como el razonamiento lógico y la imaginación. El cerebro superior o racional corresponde al cerebro de los mamíferos superiores, incluyendo a los primates y a los humanos. Representa la tercera etapa evolutiva del cerebro. Su red de células neuronales, altamente compleja, es capaz de producir el lenguaje simbólico, la capacidad de investigar e inventar y el pensamiento abstracto.

El cerebro humano está constituido por los tres cerebros ya descritos, y nuestro quehacer y reaccionar está influenciado por todos ellos, pero pareciera que, para manifestarnos en nuestra experiencia de ser, nuestra psique escoge uno de ellos como impulsor de nuestra personalidad. Así, existen personas que funcionan motivadas por el cerebro reptiliano, es decir, desde su centro instintivo; otras por el cerebro límbico, es decir, desde su centro emocional, y un tercer grupo por el neocórtex cerebral, es decir, desde su centro intelectual.

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La manera perdida de orar de los esenios

El descubrimiento del Gran Código Isaiah en las cuevas del Mar Muerto en 1946 ha revelado claves sobre nuestro papel en la creación que estuvieron perdidas en las ediciones del siglo 4 a.C. Entre estas claves se encuentran las instrucciones de un modelo “perdido” de orar que la ciencia cuántica moderna sugiere que tiene el poder de sanar nuestros cuerpos, traer paz duradera a nuestro mundo y, quizá, prevenir las grandes tragedias que podría enfrentar la humanidad. Cada vez que empleamos esta tecnología interna para orar, experimentamos “El Efecto Isaiah”.

En las palabras de su tiempo, las tradiciones antiguas, como las de los Escenios, nos recuerdan que cada oración ya ha sido contestada. Cualquier resultado que podamos imaginar, y cada posibilidad que seamos capaces de concebir, es un aspecto de la creación que ya ha sido creado y existe en el presente como un estado “dormido” de posibilidad. Son estas mismas probabilidades de resultados las que proveen las bases del nuevo modelo de Cadena y de la Teoría-N, y muy posiblemente, son responsables de las varias dimensiones de lo que ahora creemos nuestra creación. Desde esta perspectiva, nuestro uso y aplicación de la oración basada en los sentimientos deja de ser menos acerca de “crear” este o el otro resultado y se convierte más en “acceder” al resultado deseado que ya está creado. Mientras las antiguas y las modernas tradiciones parecen estar de acuerdo en la existencia de muchas posibilidades, los cuestionamientos han sido siempre sobre ¿cómo despertamos un resultado específico y lo hacemos real en nuestras vidas actuales? ¿Cómo podemos llamar a la posibilidad de paz en nuestro mundo, por ejemplo, o salud en nuestros cuerpos, posibilidades que ya existen, cuando los eventos de nuestro mundo parecen mostrarnos condiciones de violencia y desastre? La respuesta a esta pregunta, y la clave del Efecto Isaiah, está fundada en develar el misterio de la oración basada en el sentimiento.

Los antiguos Escenios nos recuerdan que hay una poderosa relación entre lo que pasa en nuestro mundo interior de sentimientos y las condiciones del mundo que nos rodea. Quizá increíblemente sencilla, esta relación establece que la condición de nuestra salud, nuestras sociedades, e incluso los patrones del clima, son espejos de la manera en que lidiamos con la vida interiormente. Experimentos recientes en la ciencia de las energías sutiles y la física cuántica ahora arrojan credibilidad precisamente a esas tradiciones.

A través de un lenguaje que apenas estamos comenzando a entender, Isaiah nos muestra cómo acceder a las posibilidades ya creadas de salud, paz y cooperación y traerlas a la realidad de nuestras vidas. Ya que nuestro mundo exterior de acción refleja nuestro mundo interior de sentimientos, sugiere Isaiah, lo hacemos sintiendo como si nuestras plegarias ya hubiesen sido respondidas. Es precisamente el poder de este sentimiento el que trae a la vida a nuestras oraciones. Nuevas investigaciones sugieren que cuando sentimos gratitud respecto al cumplimiento de nuestras oraciones, nuestros sentimiento producen las mismas condiciones, los campos de efecto, que atraen nuevas posibilidades en las condiciones de nuestras vidas.

Comprender que los resultados empatan con los sentimientos puede ayudarnos a entender lo que ocurre cuando parece que nuestras oraciones no son respondidas. Cuando oramos por salud en nuestras relaciones, por ejemplo, mientras experimentamos enojo, celos o furia en nuestras relaciones, ¿por qué nos sorprende ver esas mismas cualidades reflejadas como enfermedad en nuestros cuerpos, nuestras familias, escuelas, lugares de trabajo y en las condiciones sociales alrededor de nosotros? La ciencia ha demostrado que cada sentimiento que experimentamos, crea una química única en nuestros cuerpos (la química del amor y del odio se discute en los libros The Isaiah Effect y Walking Between the Worlds). Las buenas noticias son que los mismos principios resultan ciertos para los sentimientos de afirmación de la vida. Conforme respondemos a los retos de la vida a través de compasión, entendimiento, amorosa tolerancia y paz, podemos esperar experimentar estas condiciones en nuestros cuerpos, y ver el efecto extendido al mundo que nos rodea.

Albert Einstein dijo una vez que no podemos resolver un problema con el mismo pensamiento que creó el problema. El poder de la indenominada oración basada en el sentimiento, representa una oportunidad para dirigir los grandes retos de nuestro tiempo conforme a un nuevo paradigma de entendimiento consciente y sentimientos que reflejen aquello que deseemos experimentar.

En lugar de imponer nuestras creencias respecto a una situación específica, nuestro perdido modo de orar nos recuerda que nada necesita ser “creado”, ya que cualquier resultado que podamos imaginar para dicha situación ya está presente. Podremos servir mejor sintiendo primero el resultado de cada condición que elijamos experimentar en nuestro mundo, tal como la paz y la cooperación entre gobiernos y naciones, o la prosperidad que sólo puede venir con la igualdad de trato para toda la gente y para todas las razas y el honrar a toda forma de vida. Es la apreciación y gratitud que sentimos en presencia de tales condiciones lo que crea los efectos cuánticos permitiendo que la creación empate con nuestros sentimientos.

Comparando los Modos de Orar a través del ejemplo de la Paz Global

(OL) = Oración basada en la lógica: solicitando intervención

(OS) = Oración basada en los sentimientos: sabiendo que nuestra oración ya ha sido contestada

  1. (OL) Nos enfocamos en nuestras condiciones presentes donde no creemos que la paz exista.
  2. (OS) Presenciamos todos los eventos, aquellos de paz y aquellos que vemos como ausencia de paz, como posibilidades sin juicios de correcto e incorrecto, malo o bueno.
  3. (OL) Podemos sentirnos desamparados, impotentes o enojados ante los eventos y condiciones que presenciamos.
  4. (OS) Liberamos nuestro juicio sobre las situaciones Bendiciendo las condiciones que nos han causado sufrimiento. La Bendición no condena ni consciente el evento o condición. En cambio, reconoce que el evento es parte de la única fuente de todo lo que es (Por favor vea el libro Walking Between the Worlds: The Science of Compassion, para más detalles).
  5. (OL) Empleamos nuestras plegarias de petición invitando a la divina intervención de un poder superior para que traiga paz sobre los individuos, condiciones y lugares donde creemos que la paz está ausente.
  6. (OS) Experimentando los sentimientos de que nuestra oración ya ha sido contestada, demostramos el antiguo principio cuántico que establece que las cndiciones de paz en nuestros cuerpos se ven reflejadas fuera de nuestros cuerpos.
  7. (OL) A través de nuestra petición, inadvertidamente afirmamos las mismas condiciones que menos deseamos. Cuando decimos “Por favor que haya paz”, por ejemplo, estamos declarando que la paz no está presente en la situación actual. Haciendo eso, en verdad estamos dándole combustible a la condición que escogimos cambiar.
  8. (OS) Reconocemos el poder de nuestra oración y sabemos (sentimos) que el foco de nuestra oración ya se ha convertido en pasado.
  9. (OL) Continuamos solicitando la intervención hasta que vemos que el cambio ha sucedido en nuestro mundo o desistimos y abandonamos el camino de la oración.
  10. (OS) Nuestra oración ahora consiste de: a) reconocimiento de que la paz ya está presente en nuestro mundo viviendo conforme al conocimiento de que tales cambios han ocurrido; b) reforzando nuestra oración dando gracias por la oportunidad de escoger la paz en vez del sufrimiento.

Fuente original: Página web de Gregg Braden

Hipócrates ya decía que el enfermo debe participar en su curación

“La fuerza que se encuentra en cada uno de nosotros es nuestro mejor médico”,- decía Hipócrates- el padre de la medicina griega hace 2.500 años. Aseguraba que era incapaz de tratar a las personas que no habían decidido curarse.

Hipócrates propuso que había que estudiar no solo la enfermedad sino al propio paciente. Para ello analizaba su entorno, sus costumbres y los antecedentes familiares. El germen de lo que ahora llamamos historias clínicas, algo que supuso un giro radical. Además pensaba que era la Naturaleza la responsable de la curación, y que el médico solo podía intentar ayudar, facilitar la evolución natural de los pacientes.

Participar en cualquier proceso de enfermedad o dolor que altere nuestra salud es fundamental, se trata de ser conscientes y observar qué le está pasando a nuestro cuerpo o a nuestra mente. ¿Lo hacemos? La inmensa mayoría no, ponemos nuestra salud inmediatamente en manos del médico haciéndole responsable único de nuestras dolencias en lugar de observar qué nos está pasando y colaborar con él.

Casi nadie percibe su propio cuerpo o su mente y se pregunta qué puede hacer en un proceso de enfermedad o dolor. No nos implicamos, es más fácil entregar a otro todo nuestro poder, toda nuestra fuerza y toda nuestra sabiduría interna.

Hipócrates y los que se han llamado médicos hipocráticos, tenían poco conocimiento de la función del cuerpo humano, sano o enfermo. Sin embargo, su obra significa un enorme salto hacia delante. Sobre todo, Hipócrates rechaza las causas sobrenaturales de las enfermedades y busca explicaciones lógicas y naturales a través de la observación y manteniendo un seguimiento y un registro del estudio de los casos donde anotaba regularmente y de manera precisa muchos síntomas, incluyendo la complexión, el pulso, la fiebre, el dolor, los movimientos y la excreción.

Con respecto al encéfalo, los médicos hipocráticos consideraban que era el centro de control del cuerpo y en el “Corpus Hippocraticum” hay uno de los párrafos más hermosos sobre el funcionamiento de este órgano

“Los hombres deben saber que del cerebro y solo de él vienen las alegrías, las delicias, el placer, la risa y también, el sufrimiento, el dolor y los lamentos.
Y por él, adquirimos sabiduría y conocimiento, y vemos y oímos y sabemos lo que está bien y lo que está mal, lo que es dulce y lo que es amargo. Y por el mismo órgano nos volvemos locos y deliramos y el miedo y los terrores nos asaltan.
Es el máximo poder en el hombre.
Es nuestro intérprete de aquellas cosas que están en el aire”

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